El tema preocupa vez más a empresarios. La constante suba de salarios e insumos hizo que ahora sea más barato para algunos sectores volver a la importación
El precio mayorista para la producción de manufacturas ya subió más que el billete verde. Tomando como punto de partida que en 2000 el índice mayorista y del dólar estaba equiparado (100=100)
- en marzo último el primero de ellos se fue a 338,9 y la moneda norteamericana se ubicó en 315,6.
- Simultáneamente, para complicar más la rentabilidad industrial, el índice mayorista de precios importados, al igual que el dólar, creció menos que los precios de los bienes de la industria nacional (está en 332,8).
Con todo, "el efecto de la devaluación ya se esfumó", señala el economista Jorge Colina, responsable del estudio realizado por Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) al diario La Nación. Esto es, los industriales no pueden contar con una ganancia adicional de competitividad cambiaria sino lo contrario: para este sector, en términos reales, el tipo de cambio ajustado por la inflación mayorista cayó por debajo de un peso y ronda los 93 centavos.
No obstante, según datos del Banco Central, el tipo de cambio real multilateral -que no sólo tiene en cuenta el debilitado dólar sino también las fortalecidas monedas de Europa, Chile o Brasil- aún se mantiene por encima del nivel que tenía en la convertibilidad. Tal como lo destacan los especialistas, en el último tiempo la competitividad cambiaria se vio beneficiada por la devaluación global del dólar.
Colina explicó al matutino que la erosión de la competitividad cambiaria justifica el retorno masivo de los productos importados, que vuelven a resultar competitivos. Así, la niña mimada de los 90 vuelve a atemorizar a una industria nacional en recuperación.
Infobaeprofesional.com había advertido el encarecimiento de la industria nacional, producto de una recomposición salarial que buscan ganarle a la inflación pero que, a su vez, la retroalimenta y termina amenazando a las empresas locales frente a la ola importadora (Ver nota: La "industria argentina" se encareció tanto que ahora es más barato importar)
Por sectores
Desde la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Admira), organización que agrupa a más de 50 cámaras en todo el país, acaban de encender el alerta. “Ya perdimos el 20% del mercado a manos de la importación. A este ritmo de incremento de costoso, vamos a perder otro 20%” afirmaron a este medio.
La competitividad, una variable que en los últimos años se asoció con la industria Argentina de la mano del tipo de cambio ventajoso, hoy es una ecuación que no rinde. En algunos sectores, el aumento de los costos fue tan marcado que se extinguieron por completo los beneficios de la devaluación, con salarios promedios que en algunas ramas de actividad acumulan subas de más de un 300% desde la salida de la crisis.
La industria metalmecánica está entre las más afectadas por esta pérdida de competitividad. En el sector salieron a reclamar soluciones; hace meses que piden, en vano, ajustes al modelo.
El vicepresidente de la Cámara de Industriales Metalúrgicos y de Componentes de Córdoba, Sergio Recchia, pidió públicamente un dólar a $4,50 para recuperar rentabilidad. Advirtió que el sector pierde competitividad respecto de Brasil y China y anticipó una recesión si no se toman medidas.
La suba de costos, agregó, impacta en la estructura industrial y, con la incertidumbre actual, "hay que trasladarlo a precio". El dirigente ejemplificó: las ventas de maquinaria agrícola sufre una retracción del 80% a partir del paro del campo.
Boom de importaciones
Según información oficial del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), las importaciones crecieron de 2006 a 2007 un 31%, cifra que se explica un 8% por aumentos en los precios, y un 22% en aumento de cantidades.
Y este año, la tendencia se afirma: durante los primeros tres meses del año las compras desde el exterior crecieron un 40% con respecto al mismo período de 2007.
Diana Mondino
, economista de la Universidad del CEMA, aseguró a
infobaeprofesional.com que “en la medida en que los aumentos de costos sean mayores a los de otros países, va a ser cada vez más difícil poder abastecer el mercado doméstico”.
En tanto,
Mariano Lamothe, economista de Abeceb.com, coincidió en que la competitividad de la industria argentina está retrocediendo: “Ajustes de salarios y tarifas, suba de costos de logística, financiamiento inaccesible o caro, son algunos de los factores que
hacen menos atractivos a los bienes producidos localmente”.
Justamente, el encarecimiento del costo laboral es la variable que explica en mayor medida la escalada en los precios de la producción local. Recientemente, Ernesto Kritz, director de SEL Consultores, aseguró a este medio que
el costo laboral real para el conjunto de las compañías es un 10% más alto que antes de la devaluación.
La situación es especialmente preocupante en aquellas industrias intensivas en el factor trabajo, es decir, que utilizan un alto grado de mano de obra en relación a otros factores productivos.
Los sectores más amenazadosSegún los especialistas, la sustitución de importaciones es un proceso que quedará en el pasado si no hay medidas urgentes para aumentar la competitividad.
Así, productos electrónicos, maquinaria agrícola, autopartes, indumentaria y bienes de capital,
son sólo la punta de un iceberg que amenaza con extenderse a todas las áreas productivas del país.
A la hora de realizar una radiografía entre los distintos sectores, uno de los más golpeados por la suba de costos es la de los productos electrónicos.
Un año atrás, por ejemplo, era común ver en los comercios e hipermercados
una fuerte participación de los DVD o equipos de audio de producción nacional, provenientes de las plantas radicadas en Tierra del Fuego, que gozan de amplios beneficios impositivos.
Sin embargo, a pesar de estas ventajas,
fueron arrasados por la imbatible competencia china y desaparecieron de las líneas de ensamble de Ushuaia y Río Grande.
Desde la Asociación de Fábricas Argentinas Terminales de Electrónica (Afarte), aseguraron a
infobaeprofesional.com que “ya no es conveniente fabricar estos productos porque el precio cae y los costos son cada vez más altos”.
Indumentaria: acecha el gigante asiático
En el caso de los productos textiles, si bien es histórica la amenaza asiática, los empresarios del sector aseguran que se les hace cada vez más difícil competir con lo importado.
Las etiquetas con el clásico
“industria argentina” van dejando lugar a toda una gama de países asiáticos.
Desde una de las entidades del sector aseguraron a este medio que “la pérdida e mercado en manos de mercadería extranjera es notoria”.
Los costos de producción se fueron incrementando para la industria textil. Y esto se ve reflejado en los precios de las prendas: comparando la temporada otoño–invierno 2008 con el mismo período del año pasado,
la indumentaria salida de fábrica aumentó en promedio 15 por ciento.
Según los especialistas, el rubro más amenazado es el de las camperas, que tienen una muy fuerte dependencia de las fibras sintéticas.
En lo que respecta a todo el sector la indumentaria, durante en el primer trimestre de 2008 las importaciones aumentaron 45% respecto al mismo período del año pasado. De este total, China representa más de 40% de las compras argentinas de prendas de vestir. “Las importaciones siguen subiendo. Esta es la tendencia”, se resignaron las fuentes.
Maquinaria agrícola: ganancia brasileñaMás allá de la crisis de hoy en día, cuando se habla del boom del campo, se menciona el récord de cosechas y los precios internacionales récord de las commodities agrícolas.
Sin embargo, uno de jugadores que
más le “sacó el jugo” al crecimiento rural argentino fue, paradójicamente, el empresariado brasileño.
El año pasado, de los $3.300 M vendidos en el mercado local, $1.880 M correspondieron a equipos provenientes del exterior, mientras que las empresas locales, en su mayoría Pyme, se quedaron con los $1.423 M restantes.
De este modo, la producción nacional pierde participación año tras año: durante 2007 las ventas de tractores, cosechadoras, implementos y sembradoras fabricados en el país
cubrieron el 43% del total del mercado.
Esta cifra es sustancialmente menor a la registrada cinco años atrás, cuando la ventaja del tipo de cambio le permitió ganar terreno de manera abrupta a la industria local. En ese entonces,
las máquina fabricadas en el país eran dueñas de más del 63% del mercado total.
Entre los países de origen de las importaciones,
Brasil se mantuvo como el principal proveedor, con una participación del 76 por ciento.
En diálogo con infobaeprofesional.com, Marcelo Valfiorani, directivo del Grupo Asociativo de Productores de Maquinaria Agrícola (GAPMA) explicó que “la inflación produjo pérdida de competitividad y cuando cotejamos precios con productos de otros países, la diferencia que teníamos en el pasado se está achicando”.
La fábrica de maquinaria agrícola rosarina B&G es una de las tantas Pyme que sufre en carne propia las consecuencias de la entrada de productos provenientes de Brasil.
“La importación de maquinaria impacta de manera preocupante, sobre todo en nuestro caso, porque los principales jugadores del mercado de pulverizadoras hoy directamente prefieren traen los equipos del país vecino”, a pesar de que la moneda brasileña se encareció sustancialmente en los últimos años, aseguró Juan Guerrero, titular de B&G,
Autopartes: otro “éxito” brasileño
Al igual que en el caso de la maquinaria agrícola, el autopartismo local atraviesa un presente complejo: si bien hay un boom de la industria automotriz, las empresas radicadas en el exterior capitalizan la demanda.
El presiente de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC), Rodolfo Achille, reconoció la semana pasada que se están topando con "problemas de competitividad".
El secretario de Industria, Fernando Fraguío, también alertó sobre la situación de la industria autopartista local: "El balance comercial es equilibrado en el sector automotor, pero muy deficitario en las autopartes".

Según estimaciones de la Asociación de Fabricantes de Autopartes y Componentes (AFAC), durante 2007 las exportaciones alcanzaron los u$s2.200 M, una cifra sustancialmente menor a los u$s6.100 M en concepto de importaciones.
¿El resultado? Un déficit de u$s3.900 M, 44% por encima de los niveles de 2006. En este contexto, la industria brasileña juega un papel crucial, ya que es responsable de prácticamente la mitad de ese desfasaje que padece el país.
Industrias electrónicas: la importación ya es conveniente
Ramiro Prodan, presidente de Cámara Argentina de Industrias Electrónicas, Electromecánicas y Luminotécnicas (CADIEEL), explicó que “la suba de salarios que piden los sindicatos (de entre 20 y 25%) traen inflación. Si se producen estos aumentos, el costo de los productos nacionales aumenta en pesos. Pero como el valor del dólar se mantiene constante, aumentan en dólares. Esto atenta contra la competitividad”.
CADIEEL integra a más de 240 Pyme productoras de bienes relacionados a la informática, telecomunicaciones, y equipos eléctricos que facturan anualmente más de u$s1.300 M.
“Como la inflación nos obliga a aumentar el precio en dólares, quedamos fuera de competencia. Además, los productos que se importan empiezan a ser relativamente más baratos. Y entonces, empieza a ser más convenientes importarlos que producirlos en el país”, señaló Prodan.
Al respecto, el empresario aseguró que “ya hay muchos integrantes de la Cámara, sobre todo en el sector eléctrico, que están importando productos del exterior que se podrían fabricar en la Argentina porque su precio ya no es competitivo. Esto va a seguir generalizándose en la medida en que aumenten los costos”.
Manufacturas de cuero: más medidas proteccionistas
El de la marroquinería es, junto con calzados y textiles, uno de los sectores de la industria “sensible”, donde las empresas asiáticas arrasan a nivel mundial.
Los empresarios aceptan que sin protección hoy no tendrían fábricas abiertas. Por lo tanto, son de las que más apuestan al lobby para su subsistencia.
En diálogo con este medio, Raúl Zylberstein, presidente de la Cámara de Manufacturas del Cuero y Afines de la República Argentina, explicó que “hoy en día el mercado interno está protegido mediante licencias no automáticas y un férreo control de la normativa desde la Secretaría de Industria”.
Sin embargo, el directivo alertó que “estamos perdiendo competitividad. Sólo de mano de obra, que en el sector representa entre el 33% y el 50% del costo global, tuvimos aumentos del 27% en los últimos meses”.
En este contexto, aseguró que “mientras más competitividad perdamos, más protección vamos a necesitar para no perder frente a lo importado” y que “estamos elaborando propuestas para presentar en Industria para aumentar la protección del sector”.
Los productos nacionales que cada vez tienen más problemas para competir por precio son las mochilas escolares, los bolsos y carteras.
Cómo recuperar la competitividad perdida
Frente a esta situación, la industria, en líneas generales, apoya un dólar más alto para subir la protección efectiva frente a la importación.
Al respecto, los economistas advierten que para mantener la “competitividad perdida” haría falta que el dólar suba por arriba de los 3,30 pesos.
Sin embargo, desde Economía & Regiones advirtieron que “depreciar el tipo de cambio nominal para ganar competitividad y aumentar la protección de ciertos sectores sería, en este contexto, una medida corto-placista, que sólo brindaría los resultados deseados durante un breve período”.
“Con el clima de incertidumbre y exceso de pesimismo local, la Argentina no debería intentar recuperar la competitividad-precio devaluando nominalmente su moneda, ya que esto, implicaría una aún mayor aceleración de las presiones inflacionarias”, explicaron desde la consultora.
“Más allá que el tipo de cambio real ´efectivo´varíe entre los sectores económicos, la inflación afecta negativamente a la competitividad y a la protección de todas
actividades económicas. Bajar la inflación es, entonces, la mejor política para mantener la competitividad del sector exportador y la protección para el sector mercado internista”, aseguraron.

Del mismo modo, para Lamothe la solución no viene de la mano de nuevas devaluaciones de la moneda: “Esta medida no sería sustentable en el largo plazo, ya que los precios ajustarían rápidamente, ahogando todos los beneficios de la pérdida de valor del peso”.
En cambio, debe apuntarse a afianzar los entramados productivos, mejorando los niveles de inversión, en un horizonte de largo plazo, y donde los trabajadores puedan capacitarse, con políticas que involucren tanto a las empresas como al gobierno.
Según Lamothe, la mayor productividad de la mano de obra permitiría de esta manera, aumentar salarios sin riesgos de inflación.
Para Horacio Cado, economista de Prefinex, “el tipo de cambio tiene que estar en niveles competitivos, en tanto y en cuanto se hagan las gestiones del Gobierno para incentivar la oferta. Si se devalúa pero no hay capacidad ociosa para crecer, la única forma de ajuste es por precios”.
Por último, el analista Aldo Abram criticó a las industrias que “son de por sí ineficientes y no hicieron el esfuerzo en términos de inversión y de ganancia de eficiencia para ser competitivas”.
“Para que los sectores industriales sustitutivos de las importaciones sean competitivos es necesario que inviertan más. Devaluar para sostenerle la competitividad a los empresarios que no saben ganar a fuerza de mayor inversión no me parece justo porque implica mantener a muchos argentinos por debajo de la línea de pobreza”, concluyó el especialista.